El TIEMPO del VIAJERO | Reflexiones

El tiempo siempre se dice que es relativo, ya sea que lleves reloj o no, el tiempo nunca se detiene. Cuando viajas el tiempo es diferente, las horas se transforman en minutos y los minutos se transforman en días. Estos días transcurren en silencio y en el momento en que te percatas de que el tiempo a pasado te das cuenta que estas vivo. ¡El tiempo del viajero!…

Dicen que el tiempo puede ser tu amigo, si lo sabes cuidar, respetar y amar… Yo digo que es verdad ¿Cómo podríamos vivir sin el tiempo? ¿Cómo podríamos viajar sin el tiempo? Cuando te subes al avión ya sea la primera vez o una más de todas ellas, el tiempo se vuelve infinito.

Las posibilidades se abren ante ti ya que la sorpresa, el anhelo, la incertidumbre es todo cuanto el tiempo en ese instante te ofrece sin pedir nada a cambio.

Dicen que el tiempo es nuestro mayor tesoro y cuando viajas te das cuenta del poder de esas palabras. Entonces empiezas amar, a maravillarte, a ver más allá de lo que los propios ojos pueden ver. Todo aquello que es diferente, todo aquello que es nuevo, todo aquello que extrañas es como si cobrara sentido por si mismo. No por que estás lejos, no porque estás cerca, solo y únicamente porque ese momento, ese instante es todo cuanto tienes, es todo lo que eres.

Son muchos los grandes filósofos y científicos los que nos han hablado del tiempo, al igual que son cientos de viajeros los que relatan sobre el tiempo. ¿Qué es el tiempo para ti? ¿qué significa el tiempo? No porque viajes más o dejes de viajar es posible encontrar la respuesta. Quizás la respuesta ya la tengas, aunque en ocasiones escucharla resulta menos fácil de lo que pensamos.

Dicen que el tiempo te cambia, al igual que dicen que viajar te vuelve diferente. Yo pienso que la decisión de querer vivir y ver el mundo no con la razón sino con el corazón no depende del tiempo ni de los viajes, sino de uno mismo. Viajar y el tiempo están ligados profundamente ya que uno implica al otro.

No se trata de un viaje a otro mundo, sino del viaje que todos realizamos continuamente desde el momento en que abrimos nuestros ojos al alba, hasta el momento en que los cerramos con las estrellas de la noche.

El tiempo es todo cuanto somos y todo cuanto queremos ser, independientemente en que parte del mundo nos encontremos. El tiempo del viajero empieza cuando aprendemos a ser conscientes de su existencia; sin prejuicios, sin temores, únicamente con el valor de aprender, de disfrutar, de amar, de perdonar y de vivir.

Dicen que el tiempo no existe, dicen que es relativo, dicen que es infinito pero como leí un día en el libro El Principito “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa, lo que la hizo tan importante”. Lo que si es cierto es que el tiempo es un misterio y lo importante no es contarlo, ni recordarlo, ni soñarlo, sino vivirlo.

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